LRM Performance

Invernal tarde de domingo fría y oscura, no apetece salir pero la oportunidad es única: conocer artistas y obra en su lugar de creación, que además, no está situado en uno de esos lugares que podríamos entender como los típicos. Estamos en Usera y precisamente eso es lo que necesita el sur de Madrid, los barrios obreros no están en disputa con la creación, obra, opera, opus al fin y al cabo.

LRM Performance. Foto de Alfredo Delgado

LRM Performance. Foto de Alfredo Delgado

La luz se apaga, se pierde la noción del espacio en poco tiempo, es un lugar en el que solo has estado unos minutos antes y que no tienes nada controlado. El relax que se pide es difícil de alcanzar en esas circunstancias, no saber qué, cuándo, cómo y dónde va a ocurrir lo que va a ocurrir. El cuerpo mantiene la tensión, más si cabe.

Criaturas que luchan, se transforman y luchan contra lo que son, contra lo que fueron. Caverna, faroles y vuelta a la criatura, humanos, seres, criaturas, no encuentro el sentido, veo una estructura y de repente la pierdo, se mantiene la tensión, el cerebro busca, intenta entender, intenta ver lo figurativo, siempre se pretende encontrar lo conocido, darle una forma en la que se sienta cómodo, un lugar parecido a algo reconocible, un sentido lógico; sensación de no estar comprendiendo nada, y vuelta a percibir una forma, un sonido, a construir una historia que se vuelve a romper, más tensión…

Crees que ya tienes el espacio controlado, hay una mínima barrera que te separa de la acción y de repente esa barrera se rompe, otra vez pierdes la noción, regreso a la inseguridad, hilo deshilachado. ¿Y si dejo de buscar el sentido?, ¿si me relajo y dejo que la luz o la falta de ella, los sonidos o el chirriar formen parte de lo que veo, oigo y siento, sin más?, ¿si no intento ordenar todo en mi cabeza siguiendo una línea que quizá no existe? Entonces funciona, empieza la danza, el gong, ya no necesito el ladrido de los perros para refugiarme en lo conocido; las criaturas pasan a ser lo que sean, formas, ya no existe lo figurativo y como un collage todo se coloca y toma una lógica aplastante. Placer visual, auditivo, mente recreándose sin pensar… perder el hilo, deshilacharlo… eso es lo que necesitaba, no había que salir de ningún laberinto, porque no estaba en él.

LRM Performance. Foto de Sara Sánchez

LRM Performance. Foto de Sara Sánchez

Acabar y sentir también que has perdido la noción del tiempo, sin tiempo y sin espacio como dicen LRM Performance, el “no lugar”; añado: el “no tiempo” y sin embargo es un “aquí y ahora”

Se enciende la luz y regresa la forma tridimensional, el minutero y el segundero, vuelve lo práctico, ¿cuánto mide el tiempo y el espacio? Todo calculado al milímetro y al segundo. ¿De qué está hecho? se pregunta, precisión en la programación, la perfección que no se ve, esa es la perfección, y como no se ve no existe.

Merece la pena sentir, pero para sentir hay que permitirse hacerlo. Liberarse, no permanecer en lo marcado, en lo que nos pautan, nos pautamos. Nuestro pensamiento u sentimiento es capaz de volar más lejos ¿dónde? a un “no lugar” fuera de lo conocido.

Todo lo tenemos “presabido”, precocinado en la cabeza, unos minutitos de horno y ya está listo, ¿y si estos son ingredientes que no maridan?, ¿y si hay que cultivar y cocinar los propios?

LRM Performance son: David Aladro-Vico y Berta Delgado, en esta pieza colabora Yun-Hsiu Liao

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